Los mercadillos
como
intersticios
supervivientes
del consumo
obsceno
primermundista
Irrumpen
al grito de
uneuro
doseuro niña/señora
¿te lo va' aperder?
Comienzan la
conversa
-años luz de la
solemnidad blanca
de quien tiene-
y la venta es
dirigida
acompañada de
regateos
mentiras
regalos
(para hacer justicia al precio
o por simple amabilidad)
El viejo
pasatiempo
humano
de cargar las
cosas
manipulables
de segunda;
excluidas
por defectos
casi invisibles
de corazones de miga de pan
rotas
fragmentadas
migrantes entre los siglos
dispuestas
a cambiar
su suerte
Ay los mercadillos!!! tiendas con la esperanza al sol, de vender, de hacerse un euro, de que ya llegue el anochecer. Las cosas, testimoniando tiempos idos, como capas de cebolla que se sobreimprimen, en una absurda presencia. Muy buenas fotos!!!!
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